26 de diciembre de 2004

Crónicas de Elwyn

Punchi punchi punchi ahhhh Andy Hunter, te amooooo, haceme tuyoooooo. Agua mineral. ¡Necesito agua mineral! Epa, ¿ya está grabando esto?
Boh, todavía estoy con resaca navideña. Hace dos días me clavé una copa de fresita y otra de sidra y terminé MAL. Sepan disculpar los agravios.

Ahhh mientras intento beber mi Speed congelado (historia: pasaba frente a un kiosco, pedí una lata de Speed y me la dieron congelada. Fin) escarbo en mi cerebro tratando de desenterrar alguna idea para luego regurgitarla en una orgía de letras, bilis y jugos gástricos.

He tenido una semana en cámara lenta. Vi nacer, arder y extinguirse toda clase de deseos de hacer cualquier cosa. El resultado fue terminar armando el arbolito un día antes de Nochebuena, comprar latas de Speed congeladas y unirme a la secta socialista-satanista “Proletarios Hijos de Chtulhu de Pie”. Sin embargo, estas cosas de poco sirvieron para “encontrarme a mí mismo”.

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Nuestro lider Chtulhu nos guiará a una nueva era de amor, igualdad y tormentos.


¿Dónde puede escapar una frágil alma atormentada por la cruda realidad diaria? Si dijiste al Lineage 2, sos un freak de mierda y te pegaría por geek no-life. Pero es verdad, a falta de cualquier otra cosa emocionante en esta monótona suma de días y percepciones a la que llamo vida, no me queda otra que conectarme a ese precioso mundito virtual, donde toda la gente tiene la misma cara y el aire es puro y hay muchos árboles y perritos para matar.

El principio fue duro y complejo, lleno de altibajos y tropiezos que me llenaron de frustración y deseos de mandar todo a la mierda, pero finalmente logré instalar los diez mil patches necesarios y conectarme al Server, al cual le gusta ser llamado “las desoladas tierras septentrionales de Elwyn”.

Una vez dentro de la Matrix el paso siguiente fue crear un personaje, una representación virtual de mi yo real. A falta de muertos vivientes metrosexuales tuve que conformarme con hacerme un maguito humano al cual llamé Anaxágoras, en honor a un perro que me gustaría haber tenido y nunca pude porque mi mamá no me dejaba aunque yo le juraba que a este sí le iba a dar de comer y no le iba a enseñar a atacar a los perros de los vecinos, que son unos desgraciados porque están todo el puto día meando y cagando y rompiendo las pelotas y los mataría a patadas si no fuera porque ya tengo una causa abierta por abuso reiterado de animales domésticos y menores de edad, y maldita la hora que me mudé frente a una plaza, donde se juntan los nenes con sus animalitos, tan suaves y tiernitos y provocadores… es culpa de ellos. Como vi que en la página web del juego decía “juego de rol” (en realidad no fui a la página ni leí eso en ningún lado, pero es lo que deduje al ver las gigantescas tetas de la Elfa Oscura) decidí que el propósito, o rol, de Anaxágoras sería el de encontrar a su hermano gemelo, Pitágoras, y derrotarlo en singular combate. Pitágoras es un enfermo de la matemática y fetichista de los números, quien usa la fuerza de su lógica para combatir en un arte al que llama “Mathemagic”. Anaxágoras posee la bendición de la vida eterna, siendo capaz de ser asesinado por perros, lobos, ranas gigantes, orcos nivel 12, hombres lobo, arañas gigantes, arañas normales, corrientes de agua no necesariamente profunda y personajes controlados por otras personas, y resucitar en el pueblo más cercano.


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Pitágoras, probablemente pensando alguna maldad para hacerme.


Y así comenzaron las aventuras del joven Anaxágoras, quien tuvo que aprender a sobrevivir junto a sus compañeros humanos en la Talking Island (Isla del Rey Alto).
En sus primeros días, Anax se sintió algo confundido; sus compañeros eran casi idénticos a él. Misma cara, mismo peinado, misma ropa, misma voz de puto. Parecían clones escupidos por la misma fábrica. Deduje que era obra de los bioingenieros soviéticos ubicados al Sur de la isla, ya que es bien sabido que durante la guerra fría los commies hacían toda clase de atrocidades con los genes. Más allá de mi lógica deducción, lo único seguro era que la búsqueda de Anaxágoras sería interminable siendo que todos eran muy parecidos.


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Atlas de Talking Island. No veía la hora de irme al carajo de ese agujero del demonio.


Cansado de matar miles y miles de perros (porque qué nos da más experiencia en la vida que iniciar un deliberado genocidio de perros), Anax tomó una mayúscula decisión y compró (si por comprar entendemos “robar”) un ticket para abordar el próximo barco y abandonar Talking Island, el lugar que lo vio nacer, crecer, morir y resucitar una y otra vez, no necesariamente en ese orden. Probaría suerte en el continente, lejos de esa godforsaken isla repleta de inmundos borrachos de caras idénticas. Su destino ahora era… Glaudio… o sea, uno de los reinos del continente. En una de esas capaz encontraba ahí a su archinémesis Pitágoras y lo mataba asfixiándolo con una almohada mientras dormía tras tener sexo con una de esas enanas menores de edad que andan dando vueltas por ahí, ofreciéndole sus servicios al mejor postor.

He aquí un par de screens que capturé durante el interminable viaje hacia Glaudio (duró como media hora) y en el puerto luego de arribar.

Viaje - Llegada

Qué será de la vida del joven aprendiz de mago es algo que no se. Lo único seguro es que en el transcurso de su aventura morirá innumerables veces a manos de débiles enemigos. Otros aventureros lo verán corriendo por las vastas colinas de Glaudio, escapando de osos o ranas gigantes, y reirán. Reirán como solo un amigo puede hacerlo. Ve, Anaxágoras. Tienes un mundo entero para explorar y manchar con tu sangre, debilucho afeminado. Y hazlo rápido, pues el momento en que desinstale este juego de mierda se acerca.

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