12 de abril de 2013

¿Hola?


Ahh, la vida es maravillosa~~
O una puta mierda. No sé, depende de cómo me levante. Hola amado lector. Te saludo afectuosamente. Pienso mucho en vos, ¿sabés? Prácticamente no hay día en que no me asalte la idea: “tengo que actualizar ese puto blog”.
Esa idea, esa orden. Ese cuervo negro y flacucho pidiéndome a gritos que escriba algo digno de ser leído. Y yo me avergüenzo y agacho la cabeza y le prometo sentarme a escribir algo copado, sabiendo que el día se me escurrirá entre video juegos y webcams porno. Ese enorme talento que tengo para convertir mi ocio en improductividad.
Pero igual pienso en vos. A pesar de que no seas capaz de dejarme un comment ahí abajo en el link que dice comments y abre una ventanita emergente con un montón de comments que no existen porque no sos capaz de dejarme un comment. Puto.
Pero aun así, pienso en vos.
Pienso en la literatura, también. Lo que me gusta leer. Con el tiempo y la teoría me fui dando cuenta de que no me interesaba tanto el contenido de una historia, como la forma en que es contada. Estilo contra sustancia. Uno se topa con toda clase de textos que cuentan las historias más maravillosas de las formas más secas e inertes. No te mueven un pelo. Los disfrutás por obligación nomás. En cuatro años de profesorado de Lengua y Literatura me sobraron experiencias de ese tipo.
Pero eso me hizo pensar y de a poco fui tomándome en serio el asunto. Eso no quiere decir que no me divierta escribiendo; lejos de eso, me cago de risa mientras tipeo las mayores barbaridades. Pero cuando termino de reírme como un boludo y le doy enter al punto final, el trabajo sigue. Hay que leer, corregir, editar, agregar, remover. Releer todo en voz alta, buscando el equilibrio, limando las asperezas. Sacar un poco de acá, ponerlo más allá, esta palabra no me gusta, tachame esta oración. Trabajo, mucho trabajo. Y siempre tratando de mantenerme fiel a la idea original: ¿qué querés escribir? ¿Para qué? ¿Para quién? ¿Qué buscás generar en el lector? ¿Qué tenés para ofrecerle?
Como seguramente habrás notado, este texto en particular no tiene nada para ofrecer. Al contrario, es un mangazo. Un vil y abusado “¡hey, préstenme atención! ¡Denme amor!”
Y sí, viejo. Hoy te toca a vos. Quiero leerte, quiero saber que existís. Necesito saber que no estoy gritándole al aire. Tengo un promedio de treinta visitas diarias, quizás más de lo que merezco. Vos sos uno de mis visitantes (el número 23, ¡el mejor!); copate y dejá una huellita virtual en este humilde cemento fresco de la literatura contemporánea.
Y ya que estás, compartime. Me hacen falta más lectores. Mi idea es volverme increíblemente popular a través del menor esfuerzo. Luego llegar a la cima, olvidarme de mis raíces, mandar a cagar a todos mis conocidos y consagrarme a una vida de excesos y decadencia que al poco tiempo me hará tocar fondo, reconocer mis errores, volver a empezar de cero, tener una serie de modestas victorias y, finalmente, enfrentar a mi Némesis (que es el rubio de Cobra Kai) y emerger triunfante. Luego gastar toda la plata del premio en putas y cocaína. Pero para eso te necesito a vos, así que ya sabés: ¡firmá, mierda!
Besitos.
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